Inicios: una puerta que se abre a lo nuevo
Empezó como un no saber, un ir haciendo, dibujo, algo de pintura, color y no color, mezclando materiales, ideas, impresiones recibidas en el camino, paseos, sueños, fantasías, conversaciones, etc. Luego vino el asombro, el extrañamiento. El “¡qué es esto!” y/o “¡esto hago yo!”Aquel era un objeto especial, distinto, raro, para alguien que nunca había hecho algo de esa naturaleza. A aquello lo llame “puerta”, y a esa se le sumaron otras más, pasando a integrar lo que se dice una serie. Hoy, que vuelvo sobre ello, aquel primer objeto parece más una de las tablas de la ley mosaica que una puerta. Cuando en su momento tuve la oportunidad de mostrarla en la Sala Almirall, una hermosa galería (ex librería del siglo XVIII) de Barcelona en el año 1992, el galerista-librero en cuestión puso el acento en el simbolismo del motivo utilizado. Me hablo entonces de la coincidencia que se había producido entre la elección de este símbolo de apertura a un mundo nuevo y el hecho de que yo iniciara mi trabajo plástico con aquel, llamándome a la reflexión. Había dejado atrás mi casa en Barcelona, y estando en Buenos Aires, con mi nueva familia, se me daba la oportunidad, también, de acceder a otro mundo, de crear mi casa interna en ese nuevo lugar. Ese lugar desconocido y misterioso para mí, era el arte. De algún modo, hoy puedo decir que, sin saberlo, el “arte me había elegido”.
La atracción de la materia
Así como no controlé la forma que iba surgiendo en este primer momento, pues la materia me iba llevando, en cambio, tenía una idea más o menos clara de cómo quería que fuera aquélla. Y hasta que no logré una pasta rica, untuosa, densa, que debía extenderse sobre una superficie preferentemente porosa, a espátula, no paré. Esta se hacía en base a polvos de diferente tipo (yeso, tiza, cemento, arena, pigmentos, tierras, etc) y cola. El resultado: una textura compacta, especie de pizarra sobre la cual podía escribir, arañar, rayar, y/o modelar variedad de formas. Fue la tentación de la materia, como decía, la atracción por la manipulación y experimentación con materiales varios (a los ya mencionados añadí esparto, paja, cuerda de yute o sisal, madera, metal, entre otros), la que me llevó a la realización de nuevas series, más que un motivo icónico. Después, si, fui reconociendo algunas de las formas: las “semillas” y los “forats”, mezcla de pintura con altorrelieve y objeto, con una carga ancestral, visceral y temperamental muy evidente. La imagen que fue surgiendo de este conjunto (dejando atrás la de la puerta, o entrando plenamente en su simbolismo, en tanto que expresión de lo femenino)tenía una impronta claramente erótica, sexual. El inconsciente buscaba revelarse, manifestarse de algún modo, y lo hacía. También se me hicieron evidente, algunas de las influencias incorporadas, más o menos conscientemente, del mundo del arte y la cultura: Tàpies, con su obra informalista, la escultura africana, la cerámica popular catalana, los pueblos y caminos de España, la poesía española, etc.
El objeto y uno muy especial
De esta etapa, por último, quería destacar la importancia de lo objetual como forma de expresión artística. Esto empezó a ocurrir cuando las pinturas devinieron en altorrelieves y estos en objetos. Se estaba perfilando una vocación escultórica, objetual. Un objeto muy particular que se dio en este primer período y que me gustaría comentar en tanto que especie de autorretrato, es Cajita Juju. Se trata de una jaula de pequeño tamaño que contiene una pieza de esparto. La fibra vegetal (esparto), expresión de lo vital, está limitada por una prisión de orden y rigor (jaula). Este juego entre razón y pasión, orden y desborde, vitalismo y esterilidad, se ha ido dando con mayor preponderancia de un lado o de otro a lo largo del tiempo.
La irrupción de la figuración: montros, alambretes y peponas
Ocurrió cuando la materia, los materiales, a los cuales se les sumaron unos cuantos más (plástico, liencillo, objetos preexistentes, etc), se pusieron al servicio de una expresión claramente figurativa. Y si antes era la experimentación la que iba empujando el carro, llevando la cosa, ahora se trataba de lo contrario. Del misterio me fui a lo llano. Eclosionó mi parte humorística, la cual vino a quedarse como una de las marcas de mi trabajo. Clara contraposición al dramatismo de los tiempos anteriores. Las “mujeres” se transformaron en muñecas, peponas llenas de vida, altas venus de la fecundidad: lo erótico anterior encontró expresión en unas féminas bien chistosas. En cuanto a los “hombres”, menos favorecidos anatómicamente, pero no por ello mal dotados, los llamados “alambretes”, son personajes también con mucha gracia y poesía. Y después de la inefable primera pareja, el resto de la especie, dándole vuelta al orden creador. Peces, pájaros, toros, monos, gallos, gallinas, etc. La expresión de este tipo encontró un nombre que le calzaba muy bien en “montro” (monstruo), dada la fantasía, la imaginación aplicada al desarrollo de lo feo, enlazando en este aspecto con la larga tradición artística de lo monstruoso, lo oscuro, el grutesco, etc. En esta etapa reconozco como influencias: la escultura africana y la obra figurativa de Picasso, específicamente “Les demoiselles d´Avignon” a la cual rendí homenaje con “Las manoletinas de Fitz Roy”, el arte povera con sus materiales encontrados, de desuso y rústicos, el constructivismo de la Escuela del Sur de Buenos Aires, etc.
Mitologías Familiares
En un momento dado, la historia familiar se hace lugar en mi trabajo plástico. El cuento de María Estorba (o, también, El mundo de Colorada Panocha), inspirado en los relatos maternos, abrió paso a una serie de largo aliento en la cual vengo trabajando desde el 2000. Y es a partir de aquí –hubo intentos aislados, mezclados, a lo largo de los años, entre etapa y etapa-, que hago una fusión de lenguajes: entre diferentes lenguajes plásticos, entre el plástico y el escrito, la incorporación de material biográfico (fotos, documentos, diarios, textos, etc), siendo remarcable el uso del textil (bordado, patchwork, cestería, etc) como elemento expresivo. Tras la madre, le tocó al padre (Organización Pepe), para el cual hice uso de sus memorias (De Insolencias), y en este momento ando desarrollando Autorretratos con dos subseries: ¡Monicacos! y Las Planas, inspirados en recuerdos de mi infancia. En todos los casos el tema fue desarrollado en variedad de soporte y técnica plástica (dibujo, pintura, collage, técnica mixta, textil, escultura, objeto, juguete, maquetas), literaria (poesía, cuento)e informática (blog, cdrom)
Muñecas rusas: una gran libertad
Organizado libremente como una estructura de muñeca rusa, mi trabajo se va encadenando fluidamente entre una serie y otra: un tema va llevando a otro y otro a otro y así sucesivamente. Eso sí: siempre hay un tamiz, un filtro, que te lleva a elegir, aun dentro de esta gran libertad, una cosa o la otra. Por ejemplo, tras el desarrollo de Organización Pepe, el motivo de “la pelota de trapo”, juguete de infancia pobre y sencilla de mi padre, me subyugó tanto que fue necesario dedicarle tiempo y trabajo. En ese caso, la poética y plasticidad del objeto, se impusieron por encima de “cierto guión autobiográfico-familiar”. Por último, si es necesario, si el “objeto” a realizar lo demanda, echo mano del lenguaje plástico que vea más afín, y si hay que escribir, escribo, o si hay que coser, coso.
Pilar Vigil, 'Una puerta que se abre',
Buenos Aires, Diciembre, 2012
MITOLOGÍA FAMILIAR
Las personas mayores
a qué hora volverán
César Vallejo, Trilce
Y si hubiera tenido la máquina de hacer fotos... Esa que a veces aparece como por arte de magia, de la manera menos esperada, en los momentos más fotografiables, habría congelado ese instante en que reunidos en torno a la mesa familiar estábamos juntos, en saludable armonía. Pero ya que esto no es así, mis ojos harán el trabajo de la máquina y recorrerán el rostro de todos y cada uno de mis seres queridos: mi abuela, mi mamá, mis hermanos, mis hermanas. Incluso los que hoy no están por razones de fuerza mayor, aparecerán en mi foto. Después, no sé... No sé por qué esto de mirar tan de cerca, no me permite verlos, y sus rostros se me representan como aquellos territorios salvajes, todavía desconocidos, a la espera del valiente explorador que los saque a la luz y dibuje su mapa. Y los miro y los remiro y definitivamente no sé quiénes son. ¿Los conozco acaso? ¿Podemos ser tan diferentes los unos de los otros? ¿Por qué de repente mi abuela, con la que estoy siempre, me parece una persona ajena, extraña, llena de secretos? No sé, diario, pero espero que un día no muy lejano pueda responder a estas preguntas.
Pilar Vigil, 'Estaban para la foto',
texto catálogo para la muestra "Mitología Familiar",
Gal. Van Riel, Buenos Aires, Argentina, Agosto, 2008
TEXTURAS, FIGURACIONES Y POÉTICAS
¿Te conté cómo empezó en mí esto del arte...? Me impresionaron las texturas secas de los pueblos de España, su severidad tan expresiva, que se colaron subrepticiamente en mi espíritu. En plena adolescencia una obra de Tápies vista al azar me conmovió, y quedó ahí,expandiendo mi visión de lo que podía ser arte, y de todo lo que estaba pulsando dentro mio. Circunstancias de la vida me trajeron a Buenos Aires, y es aquí donde afloró la nostalgia de todo aquello en Texturas. Después,sí, tomé contacto de modo consciente y deliberado con las corrientes del arte actual. Encontré afinidades con el constructivismo y el arte povera, así como con la poesía objetual de Joan Brossa. Paralelamente, y quizá como una necesidad de alivio ante tanto dramatismo, despuntó un universo figurativo de vis cómica, y que di en llamar Figuraciones. Ahí fue cuando surgió una ‘troupe’ de personajes muy variados: monstruos, negras opulentas, caretos, asícomo objetos de todo tipo. A dicha necesidad se sumó mi labor literaria que tiene como una de sus fuentes de inspiración la historia familiar. Su primera manifestación plástica se hizo visible con la creación del personaje de Colorada Panocha (una niña pobre de un barrio popular de Lima, Perú, inspirada en la figura materna) y cuya realización está en curso. De este modo desemboqué en una Poética en la que texto e imagen acabaron dándose la mano. Uno de mis elementos expresivos es el textil, como bien conoces. Siento al trabajar que estoy urdiendo una red con todos estos elementos.
Pilar Vigil, 'Texturas, figuraciones y poéticas',
Buenos Aires, Argentina, 2005
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